martes, 8 de julio de 2014

Sueños de taller


Luego, si se fijan, acaban arrancando esa hilacha del pantalón, porque cuando dejan los hilvanes, la patrona se enfada. Los arrojan a un cesto de hilos y retales estampados en el que la mirada de Dhurjati, entre puntada y puntada, navega por mares que bañan islas con palmeras hawaianas. Al desatender la labor, se pincha un dedo, y su sangre mancha el tejido; sabe que se lo descontarán de la paga. Patalea furiosa la máquina de coser, al unísono con otros miles de pies; un temblor recorre el cochambroso edificio, acompañado de un rugido como de tigre y Dhurjati pierde el suelo firme. Apenas puede aferrarse al jirón de palmeras y, durante los tres días que permanecerá sepultada entre escombros, logrará sobrevivir hilvanando ese sueño de paraíso. 

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El último REC hilvanado con hilachas, en recuerdo del desastre de Bangladesh

lunes, 30 de junio de 2014

JUNIO 2014




En verano, calmo mi sed de atardeceres

sábado, 21 de junio de 2014

La piel enamorada



Imagen de Antonio Mora

Un hombre puede conseguir ser un náufrago durante cien años y que la barba no le llegue hasta los pies. Pero conquistar a una sirena requiere el valor de un marinero audaz, sordo y ciego, la mirada de un seductor, la caricia sibilina de las algas silenciosas, el aroma de las azucenas de mar y un fondo musical de arpas submarinas. Yo no poseía nada de eso, y sin embargo, cuando deshilachaba las nubes del atardecer en la playa para tejer mis poemas, una sirena se acercaba a la orilla para escucharme. Las olas se aliaban con ella y lanzaban su espuma sobre mi cuerpo para apoderarse de mis versos. Cuando una ola más potente me arrastró hasta ella y rocé su espalda desnuda, encontré el tacto de mis poemas grabado sobre su piel.

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El último viernes creativo huele a mar, debe ser que tenemos ganas de vacaciones, la playita... No te pierdas las otras historias sugeridas por esta imagen de Antonio Mora en el viernes creativo de ayer en el bic naranja.

domingo, 8 de junio de 2014

Reflejos





Busco en los reflejos
un sueño que desea ser verdad,
la realidad se reblandece,
huye de sí misma,
y vuela en un estanque de imposibles.

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Para Leica, que me inspira algunas veces


jueves, 5 de junio de 2014

Cuenta atrás


Mucho me temo que vienen a rescatarme, oigo sus pisadas bajando la escalera de piedra, y yo sin poder impedirlo. Quiero gritarles, pero el cuarto está insonorizado, no servirá de nada. Me pregunto cómo no han sospechado de lo fácil que ha sido seguir las pistas para llegar hasta el zulo. Mis secuestradores se mofaban de la exactitud con que la policía acertaba en sus pesquisas; cada día tachaban la cuenta atrás en ese calendario. Hoy hemos llegado al día rodeado con un círculo rojo. En cuanto abran esa puerta, vamos a salir todos volando.

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Un nuevo despojo para relatos en cadena de esta semana.

sábado, 31 de mayo de 2014

MAYO, 2014



En la ciudad, huele a primavera enlatada.

Mantra religioso


Ilustración de mi hija Elena Rovira

No pueden evitar asomarse en cuanto salimos a pasear por el bosque, curiosos y anhelantes, pero enseguida echan a correr como conejos, como si no estuvieran deseando saborear la canela de nuestra piel. Siempre logramos cazar una docena: no solo los que no corren demasiado, también el hombretón babeante ante nuestros pechos desnudos, incluso algún osado Apolo cuyos ojos  nos dicen que pretende disfrutar de nosotras y luego escapar. Por la noche comemos y bebemos, la música de los tambores nos incita a un salvaje placer y los hombres responden bajo nuestros cuerpos olvidándose en ese momento infinito de su destino. Los acariciamos, los besamos, los poseemos con la delicadeza de las hadas y con los zarpazos de las panteras; las pócimas y los ungüentos hábilmente aplicados consiguen encender de nuevo su deseo y recuperar su potencia sexual para que sigamos amándolos durante toda la noche. Y una vez abandonados, exprimidos y exhaustos, en ese paréntesis de la vida que queda suspendido en el aire y se confunde con la muerte más dulce, la mano de las sacerdotisas ejerce su poder sagrado, y los despojan de su último aliento con un beso y una daga que les roba el corazón.

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Con este relato participo este mes en esta noche te cuento. Podéis verlo por allí aquí